Hay una nueva dinámica en la migración de Centroamérica: Los #Refugiados. Antes, lo que llevaba a muchos centroamericanos a cruzar México era la esperanza de alcanzar el sueño americano, ahora un número importante y cada vez mayor se pone en camino para escapar de la inseguridad y abuso que sufren en sus países de origen.

// Luis//

Luis es de Guatemala y tiene 25 años. Desde varios años vive en Chiapas solo. Vivió trabajando cerca de una playa de aquí con  Sara, una chica que en algún momento fue muy importante para el, ya que tiene su nombre tatuado en su pierna derecha. Después tuvo que vivir por la calle, el trabajo era escaso, sobretodo para un chico vulnerable por estar solo afuera de su país, y sin documentos que lo regularizan aquí en Mexico. Ya se sabe, hay que ser un gran guerrero para sobrevivir en la calle. Me decía que Chiapas le había gustado, mucha naturaleza, paisajes de encanto y la gente era de la mas amables. Nació en el campo, y le gustaba, así que encontró trabajo en el campo para un buen tiempo. Cuando su trabajo terminó, hace dos años se fue para Tapachula. El campo y la ciudad tienen dos realidades diferentes, “en la sociedad de los hombres, hasta el mejor de ellos de puede perder” y en las ciudades se manifiesta la peor maldad del hombre. Quizá Luis acostumbrado al campo, resulto un ingenuo en la ciudad, y también esas dificultades facilitaron a que aliviara sus penas con el alcohol. Hace un año, lo asaltaron tres tipos en plena luz del día, ese día Luis había decidido no ir a trabajar. “No traigo nada” contestó, mientras uno de los asaltante sacó un machete. Primer golpe en la muñeca, cortándole hasta el hueso, segundo golpe en la frente, tercero atrás del cuello. Luis se salvó por milagro y perdió la funcionalidad de su mano izquierda. 

Su situación siguió igual, de repente encontraba trabajo, pero seguía viviendo por las calles de Tapachula no encontrando alternativas. Una noche se refugió en una casa en construcción dejada en el olvido para pasar la noche. La casa no tenia absolutamente nada, de hecho, ni el techo estaba terminado, y como en el campo, o por las calles, dormí una vez mas bajo las estrellas. Despertó en la noche con su piernas cubiertas de llamas.  “Me echaron fuego encima” me dijo.  Alguien lo vio y le echó gasolina en cima y un cerillo. 

Luis tiene quemaduras importantes en casi todas la superficie de sus piernas. Intentaron también acusarlo de robo (en una casa abandonada en construcción), pero al final nadie fue a levantar denuncia. Fue rescatado por el Albergue Jesus el Buen Pastor hace 8 días. Sin recursos, su curaciones consisten en medicamentos con infusiones de Neem, una planta con propiedades asombrosas, pero quizá, necesita atención dermatológica.

Ese post presenta una foto de Luis (quizá no la definitiva) que hará parte al seguimiento del proyecto - Al “Otro Lado” del Sueño -. Decidí usarla prematuramente para llamar su atención y juntos podamos pagar la visita especializada para Luis y su curación. 

Podemos renunciar a algo superficial para donar ese dinero para Luis o para los mas huéspedes del Albergue de Migrantes?

Si esto es posible, aquí están las cuentas de banco y Paypal del Albergue

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Fotografia: Nicola Ókin Fríoli ©

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AL "OTRO LADO" DEL SUEÑO